Me acuerdo cuando, por la carretera y al estirar el brazo, podía sentir tu mano desatenta y reposada sobre tu pierna. Al tocarla, la puesta de sol ganaba más color –¡te lo juro!–. El viaje ya no era de fin de semana, sino el de nuestras vidas.
Yo tentaba entonces mirarte sin que me notaras, o seguro te enterarías de mi rostro sorprendido de cómo la felicidad, sí, puede existir, aunque por un efémero segundo. El viaje –el de nuestras vidas– prometía colecciones de estas cápsulas de felicidad.
Prometía. Quiso el entorno que todo se hiciera más dificultoso, que las carreteras a seguir se mostraran sinuosas y que nos perdiéramos por el camino. Intenté transmitirte la misma tranquilidad de cuando te cogía de la mano en nuestros primeros viajes, pero fallé.
Es cierto lo de que debemos buscar apoyo en los que amamos para con ello encontrar el sentido común fundamental. Me lo diste, recordándome que juntos podríamos con todo. Pero fallé, sin comprenderlo del todo.
Fue cuando quizás tuviste el primer escalofrío, cuando quizás lo nuestro dejó de convencerte. Mirabas en búsqueda de aquel chico seguro cuya primera declaración sincera, delante todo el grupo de amigos, te sorprendió quitándote el aire. Lo recordaré hasta el último segundo, puesto que lo hice como si de un acto cotidiano como caminar se tratara.
Aquel chico, sin embargo, se había ido, dejándome a mi mismo carente de él. No pude con las circunstancias, el esfuerzo, los giros y la imposibilidad de ofrecerte más. Me decías que tenías lo fundamental, pediéndome únicamente que estuviera tranquilo.
De mi parte, sí merecías más, y de ahí el remolino. Parece ser que lo cuidaría mejor si tuviera más experiencia, pero llegué hasta donde podía. He sido sincero contigo, y antes conmigo mismo.
Perdón por lo que puedas sentir ahora. No era esta la intención, jamás ha sido.
Cuídate. Y hasta el próximo café.



É, meu caro, às vezes as coisas fogem ao nosso controle, e mesmo agindo da maneira correta não conseguimos aquilo que queremos. Mas o mais importante acho que você conseguiu, ser sincero sobretudo contigo. Agora é apaziguar a alma e tocar a vida. E conte com os amigos neste momento. Força sempre. Abs